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Bienvenidos

¿Estás buscando la manera de liberarte del estrés, dormir mejor, eliminar la ansiedad, salir de la depresión, aumentar tu inteligencia, creatividad y confianza, incrementar tu energía y crear sobresalientes cambios emocionales al nivel más profundo en tu vida?

Imagina que conectas tu cerebro a un CD especialmente diseñado que contiene una poderosa, pero absolutamente segura, audio tecnología que te lanzará a una increíble experiencia de profunda meditación tan poderosa…que inmediatamente empieza a crear cambios positivos en la estructura de tu sistema nervioso…….

…y en tu vida!

Resultados sobresalientes han sido notados en atletas profesionales y olímpicos, actores bien conocidos, profesionistas, ejecutivos y personas de toda clase en 14 países y en 5 idiomas.
La mente es tu mayor riqueza. Su potencial ni siquiera te lo imaginas…aún. Nuestra intención es facilitar la realización personal en todos sentidos. Creer en ti mismo hace la diferencia. Por eso decimos:

Diálogo Interno… cuando creer en ti mismo importa!

Los programas de Diálogo Interno son sencillos de usar, simplemente los puedes escuchar como música de fondo mientras realizas tus tareas del día. Lo que Diálogo Interno hará por ti es proveerte de un poderoso mecanismo de entrenamiento que te ayudará a revelar tu verdadero ser.

¿Te gustaría saber cual es realmente el potencial de tu mente? ¿Que tan lejos puedes llegar? ¿Que tanto es “mucho” para ti? ¿Que harías si solo tuvieras fe en el poder de tu mente? Si la respuesta es SI, entonces Diálogo Interno es para ti.

Decide el área en donde te gustaría concentrarte primero, busca el título que te ayudará a alcanzar tus objetivos, échale un vistazo a los ejemplos de las afirmaciones del programa y pregúntate si éste sería el tipo de Diálogo Interno que te ayudaría a lograr tus objetivos. Se específico acerca de lo que quieres lograr. Recuerda, es el poder de tu mente el que realiza todo para ti. Diálogo Interno solo te ayuda a entrenar tu mente para que desarrolle su máximo potencial.

Es la mente y su conexión con tu cuerpo la que “hace” que las cosas sucedan. Nuestros programas de ninguna manera reemplazan al profesional de la salud, no son un equipo médico ni una modalidad.

Así que si estás listo para responsabilizarte de tu crecimiento personal, si crees en el poder de la mente, si deseas experimentar lo que es ser tu mismo al máximo, entonces y solo entonces los programas que te ofrece Diálogo Interno son para ti.

¡Vive y sé feliz!

Eduardo Ordóñez Beattie
Director Diálogo Interno del Bajío

  • La física moderna dice “tú si puedes”
    Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.
    El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.
    Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.
    La farmacia del cerebro
    En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
    En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.
    Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. La Dra. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados, y profesora en la Universidad de Medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.
  • Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento- objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.
    Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
    La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.
    Mente creadora
    Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.
    Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
    La realidad molecular
    Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
    Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.
    La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.
    El valioso vacío atómico
    Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.
    En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.
    ¿Qué realidad prefieres?
    El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.
    Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.
    Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (”yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades- ondas, claro).
    En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad..
    La búsqueda científica del alma
    En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.
    Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.
  • Cuadro 1 – Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
    A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?
    A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.
  • Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento
    El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la conciencia.
  • Cuadro 3: La mecánica de la erección
    La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.
    ¿QUE ES UNA ONDA DE FORMA?
    Muchos científicos y físicos cuánticos reconocen el poder de transmisión en cualquier forma simple geométrica o como un diseño ondulado de un rastro de energía, es un ONDA DE FORMA simple. Puede tener un patrón geométrico o puede ser un gesto de pincel simple como una onda que contiene el significado completo, la intención y la energía de un momento dado de intensidad mientras da forma a la realidad y puede tener en su ser todas las cualidades que lo crearon. Es una semilla de fractal energético que dada la situación correcta continuará su crecimiento y multiplicándose. Éstas son modelos y formas que crean la energía y transmiten los patrones específicos, del pensamiento, nosotros hemos estado usándolos en los templos, las iglesias, logotipos, publicidad y podemos reconocer inmediatamente la armonía y desarmonia en ellos. Ciertos modelos de la geometría sagrada parecen actuar recíprocamente con su entorno armonizando y estabilizando sus moléculas, como si organizara los átomos y electrones. Puede significar que un cierto diseño de geometría YANTRA de ENERGÍA puede polarizar las partículas e incluso podría purificar el agua, aumentando las cualidades y la armonía en su entorno.

Por Eduardo Ordóñez Beattie

Tomado de la película “What The BLEEP Do You Know About Life”

Dolor Emocional

Qué hacer cuando atravesamos una etapa de dolor emocional?

Pues simple y sencillamente vivirlo, hasta que se extinga. Intentar ocultarlo o no darle importancia es provocar más angustia y dolor.

A veces cuando estamos pasando una etapa dolorosa, una pérdida de un amigo, esposo, muerte de un familiar, una liquidación, un despido, una jubilación, pérdida de un amigo, etc inconscientemente tratamos de seguir adelante  cómo si nada pasara, pero con esta actitud, conseguimos el efecto contrario. Nuestro dolor crece y cobra mayor importancia a medida que tratamos de ocultarlo a nuestros ojos y a los demás. Pero escapar al sufrimiento es imposible. Solo si nos permitimos vivir la experiencia del dolor hasta agotarlo, conseguiremos finalmente que desaparezca.

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Lo primero es asumir que el sufrimiento está presente. Tomar conciencia de el, es la única forma para eliminarlo después. De lo contrario el dolor permanece y se enquista de tal modo que llegas a acostumbrarte a vivir con el, e impide que alcances tu felicidad y te resta libertad para ser tu mismo.

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Intentar seguir tu vida dejando de lado el dolor es el resultado de un miedo inconsciente a reconocerlo, ya que si así lo hicieras tendrías que tomar una decisión al respecto y enfrentarte a algo que te asusta aún más. De hecho te llegas a acostumbrar tanto al dolor que llegas a sentirte cómodo con el. Y aunque a nadie le guste sufrir, te has acostumbrado tanto a el que puede darte miedo desprenderte de él.

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Si te preguntas en más de una ocasión ¿Por qué a mí?, porqué no consigo lo que yo quiero?, Lo que sucede en realidad es que la vida nos presenta vivencias en las que no hay respuesta. No siempre sabemos porqué suceden las cosas. Pero si insistes en saberlas tal vez estas te lleguen cuando ha pasado el tiempo y tus emociones se hallan enfriado.

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Ocultar el dolor a los demás es incómodo e inútil, casi siempre por mucho que trates de ocultarlo, los que te quieren terminan percibiendo que algo te sucede, y cuando esto suceda tal vez sea muy tarde para que ellos puedan ayudarte. También el ocultar el dolor agota nuestras fuerzas y nuestra energía. No es sano aparentar normalidad cuando la realidad evidencia que ese aplomo aparente no es lógico. Guardar el dolor te desgasta a ti y le alimenta a él. Compartirlo lo diluye.

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La soledad también es una gran fuente de alivio al dolor, pues te ayuda a retraerte un tiempo del mundo y de la vida, algo necesario para descansar, recuperar fuerzas y ganas para continuar adelante. Darte tiempo para comprender mejor tu sufrimiento y reflexionar como hallar soluciones. Te ayuda también para reencontrarte y ocuparte de ti mismo . Estar en silencio  y darte tiempo para estar contigo mismo, con tus pensamientos y cuidarte y mimarte en soledad, es un paso hacia la recuperación. Es una medicina que pide tu corazón, pero recuerda que esta soledad debe equilibrarse con un tiempo compartido para no caer en la desesperación que en ocasiones provoca la soledad cuando se está sufriendo.

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Asumir lo inevitable, en ocasiones en la que el dolor lo causa un hecho irremediable, cómo la pérdida de un ser querido, una enfermedad o algo cuya solución no depende de ti. Entonces debes permitirte vivir tu dolor como parte importante en tu recuperación. El sufrimiento es humano y la forma de lograr que se extinga es ir quemando etapas poco a poco, cerrando ciclos uno tras otro hasta que finalice el proceso. Necesitaras paciencia, serenidad, pero el paso del tiempo, compartir tu dolor con los que amas, experimentar la naturaleza, hacer actividades que te satisfagan, serán tus mejores aliados en este trance. La ayuda de un profesional es inestimable. Buscar su apoyo es un signo de inteligencia y autoconocimiento.

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Sacar provecho de la crisis. Las crisis son oportunidades. Aprovecha estos momentos para pensar y preguntarte si debes cambiar algo en tu vida, contempla la posibilidad de aprender del dolor. Pregúntate que debes hacer para que esto no se vuelva a repetir, o cómo puedes utilizar esta experiencia en tu vida.

Utiliza todo lo que te sea útil: escribir  te ayuda a descargar el dolor, la música, el baile, son buenas herramientas. En general las artes y las actividades que tengan que ver con el deporte y la naturaleza ayudan.

<:AtomicElement> Por la Dra. Irma Covarrubias

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